jueves, 28 de mayo de 2020

Oh, no

Hacer esto es un maldito cliché, pero, volver a ver una de mis series favoritas, “Awkward”, en estos tiempos, solo logró que hiciera expresa la idea y me pusiera a escribir sobre mi vida para desfogar aquellos pensamientos que tanto me seguían.
La ansiedad llegó a mi pecho hace dos noches, unas en las que me pasaba viendo series a escondidas en la cama y llorando por ellas. Eso, además de darme una adrenalina tremenda por el peligro de que mi madre ingresara y me descubriera, me hacia sentir sola, algo vacía y sin un propósito claro, porque estar estudiando Derecho en una buena universidad en mi ciudad no me parecía suficiente, en especial, cuando era ahora que me preguntaba si este era mi camino correcto o si era tarde para arrepentirme. Siempre había escuchado bromear a los de semestres superiores acerca de esas cosas, de querer cambiar su carrera cuando solo dos años habían probado en ella. Me parecía estúpido e insensato y ahora yo lo era también, porque sentía eso mismo con claridad, sentía esa leve incomodidad en el pecho de no estar haciendo lo que quería o, al menos, lo que necesitaba.

Me di cuenta de aquello cuando ví otra maldita serie. Quizás estaba siendo una estúpida por dejarme llevar con la trama de una Hollywoodense comedia e intentar ser yo la protagonista de una historia parecida, pero en verdad sentí la inspiración llegar a mi cerebro cuando, con algunos suspiros y unos besos en la pantalla, terminé la segunda temporada de “Barry”.

Él era un asesino, ¿No es así? La historia era básicamente de un asesino que, por azares del destino, había encontrado su pasión en la actuación, claro que salir del mundo de los disparos y fajos de dinero era difícil y contraproducente para el objetivo, pero muy a pesar de ello, Barry tomó todo lo vivido y, con ayuda de su maestro y otros personajes, logró sacar lo mejor de esto y el talento para interpretar textos con una flama intensa.
Sus recuerdos borrosos de la muerte, traición y demás eran un apoyo para poder sentir lo que el papel le decía que lo hiciera y yo, en verdad, quería experimentar aquello.
Claro que, mis recuerdos y pensamientos, no eran nada del otro mundo, no lo son. El máximo trauma que tuve en mi vida es ser poseída por un torpe espíritu que vivía en mi casa de ese entonces, no veía nada bueno en usar aquello para llegar a las pantallas y convertirme en la nueva Anabel de las portadas. Quizás debería contar esa historia más adelante.

El punto aquí, y el punto para iniciar esta estúpida fuga en letras, es que necesito ser algo más.

Yo me veo en el espejo e interpreto canciones a la perfección, muchas veces soy Britney Spears, Madonna, Eminem, David Bowie, Freddie Mercury, entre otras grandiosas imitaciones que hago en mi poca privacidad antes de darme una buena ducha.

También el ser cantante se me pasó por la mente, claro que mi voz no es una excelente, no es mala, pero tampoco diría que es buena para llegar a ser la nueva Reyna del pop, así que conformarme a hacer esos playbacks era mi destino.

Así que pensar en mí, a futuro, estando en una oficina con olor a Jazmín y unos billetes en mis bolsillos no sonaba muy bien. No me era desagradable, después de todo, mi pasión es la redacción, la oratoria y la justicia, pero realmente me gustaría terminar en una torpe novela del canal America y reír en fotos de redes sociales con mis co-estrellas.

Esos pensamientos me estaban molestando en mayor grado por esta cuarentena.
Debo admitir que no soy alguien antisocial, tengo amigos a montón, me llevo más que bien con la mayoría en mi Facultad, obviamente tengo roces diversos con quienes no me agradan, pero, según los que me conocen, soy una chica muy divertida y alegre.
Y los cito a ellos porque no quiero sonar presumida. Después de conocer historias de chicos sin una sola alma a su lado que tienen un refugio en el anime y las series, sabía que mi situación no era la peor.
Aunque si la sentía así.

Me había metido millones de historias de Wattpad en mi mente, y no esas típicas heterosexuales que aparentemente son normales, yo leía fanfics gays, de shipps innecesarios y que debían ser un secreto en mi celular.

Tan solo ayer había terminado uno muy bueno (no debíamos minorizar a esa gente que escribia en esta plataforma, créanme que lo hacen muy bien) era sobre una pareja que quizás nadie sabía que yo juntaba en mi sucia mente. “Stranger things” y sus personajes de Steve y Billy eran el centro de la obra que ne había hecho llorar por décima ves en mi cama.

Probablemente el drama era un factor para las lágrimas, pero sabía muy bien que la música que oía al leerlo era la culpable.
“Lessons in love” “I just died in your arms tonight” “Easy lover” y otras viejas canciones se reproducían en mis audífonos y me ponían en modo niña de cinco años, en un instante.

Las letras son de amor y rompimientos en su mayoría, era absurdo intentar justificar mi llanto diciendo que las sentía en mi pecho, porque nunca había tenido una pareja en mi vida y esa sí que era la razón, aunque no lo quisiera admitir.
Siempre me caractericé por no sentir nada, era feliz mientras mis amigas lloraban por sus chicos y yo solo comía todo lo que podía e iba a la universidad sin problemas.

Eso hasta que lo conocí, no fue algo nuevo, lo había visto mucho antes de entrar a la universidad, pero no creía que tendríamos tanto en común.
Los cómics, las películas frikis, los youtubers picapiedras y los videojuegos era todo en lo que ambos pensábamos y me gustó al instante, obviamente porque estoy una primeriza en esto, pero no podía evitar el sonrojarme levemente cuando me hablaba o reía conmigo, claro que el hecho de que el fuera el ex de mi antigua amiga era un problema, aunque yo diría que el más grande era que e un drogadicto de élite y que me tiene en la friendzone.

Sentir por primera vez un gusto tan fuerte, una duda en lo que hacía y un gusto por hacer algo en lo que no tenía futuro en mi país es mi gran problema.

1. No quiero estar en mi universidad, quiero ir a otra ciudad e ingresar ahí a una de ellas, o mejor aún, quiero irme del país y vivir en Estados Unidos.
2. Quiero aprender inglés lo más antes posible, quizás esté punto era el primero en la lista, aunque ya lo estaba haciendo por mí misma en estos días, no quiero perder mi tiempo hasta que inicien mis clases.
3. Quiero que la ficción me coma por completo y no me deje volver a este mundo, porque leer sobre amoríos entre chicos me ponía loca.
4. Quiero ser actriz y salir en la televisión.
5. Quiero dejar esos tontos sentimientos y seguir adelante.

No sabía si podía lograrlo.
Pero sí sé que estaré ansiosa socialmente de que alguien lea esto.

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